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Los siete sabores del jamón ibérico de bellota

“De un mismo jamón se pueden identificar hasta siete sabores diferentes dependiendo de la zona de la que se corte. Unas zonas más duras, otras con más veta, cada zona del jamón ibérico de bellota encierra sabores y aromas distintos. Multitud de matices, aromas y olores describen esta joya gastronómica, la mejor expresión gustativa de toda la tierra extremeña y de su cultura”.

 
El jamón ibérico de bellota debe cortarse a una temperatura de unos 24º; la grasa debe fundirse para que el cuchillo pueda cortar bien. Así, con el corte en las diferentes partes, se percibirán los sabores: matices a frutos secos, en la tibia y el peroné; regusto fuerte y picor de garganta, en la punta o la cadera. Y son varias las características que se pueden enumerar de las distintas zonas del jamón.

 

 
  • Maza. La zona principal, denominada maza, es la parte del jamón más grande y gustosa con gran intensidad de sabores. En cuanto a notas de sabor se detectan las almendras, y en vista deleita con brillo y el tocino entreverado.
 
  • Contramaza o babilla. En la zona opuesta del jamón se encuentra la contramaza o babilla, una parte más curada y estrecha, con menos grasa. Su sabor es muy armonioso y persistente con notas en las que se reconocen los frutos secos. Es recomendable empezar a cortar por aquí, ya que si la dejamos para cortar al final se resecará demasiado.
 
  • ‘El tercer corte’. Terminada de cortar la contramaza o babilla, para no desperdiciar ni un ápice del jamón se inventó el tercer corte o parte seca. Este corte se realiza con el jamón de lado. Como su nombre indica es una zona sin grasa.
 
  • Codillo. Una de las partes más fibrosas de toda pieza de jamón es el codillo. Se sitúa entre la caña y la maza. Se suele cortar en tacos y en gusto tienen un sabor intenso, picante y jugoso.
 
  • Caña o jarrete. El cuarto sabor se encuentra en la zona denominada caña o jarrete. Es la zona más cercana a la pezuña. También es otra parte de carne fibrosa como el codillo y de sabor intenso.
 
  • Cadera. En la punta del jamón se encuentra la cadera. Es donde podemos encontrar el sabor más intenso y jugoso del jamón. La carne está en su punto, con la cantidad de grasa perfecta. Gracias a la gravedad, durante el tiempo de secado se concentran en esta zona los aceites y sabores. En cata se nota un regusto fuerte y picor en la parte interior de la garganta.
 
  • Los huesos. Y como séptimo y último sabor se aprovechan los huesos. Se cortan con sierra en trozos de 10 a 12 centímetros para elaborar exquisitos caldos.
 

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