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¿Sabías qué comer Jamón Ibérico ayuda a prevenir y combatir el catarro?


Ya hemos comentado en numerables ocasiones que el jamón Ibérico es uno de los pilares de la dieta mediterránea, que junto al aceite de oliva, contiene zinc, mineral que, entre otras funciones, contribuye al normal funcionamiento del sistema inmunitario, así como también favorece las conexiones neuronales y ayudan que el cerebro funcione mejor

Ahora, con la llegada del frío aparecen los primeros virus y con ellos los primeros resfriados, gripes, catarros… Es el momento de reforzar las defensas con el fin de que la bajada de temperaturas no coja desprevenido a nuestro organismo. Hay alimentos y hábitos naturales que se pueden reforzar durante estos días y ayudan a estimular las defensas.

De manera natural hay hábitos de reforzar nuestra propia inmunidad como mantener una alimentación equilibrada, no fumar, protegerse de la contaminación ambiental, combatir el estrés, dormir lo suficiente y evitar el sedentarismo, pero sin realizar un exceso de ejercicio físico. «Caminar seguido durante 45 minutos o una hora cada día es una excelente práctica», afirma el doctor Jarne.

También existen una serie de alimentos y nutrientes que pueden reforzarse durante estos días para prevenir ciertas enfermedades o que sus síntomas no sean más reducidos. Estas son los que proponen los expertos del laboratorio Ysonut:

1. Consumir alimentos ricos en zinc, hierro y vitaminas C y D,ya que contribuyen al normal funcionamiento del sistema inmunitario.El zinc se encuentra en cereales integrales, lecitina de soja, soja, levadura de cerveza, algas, legumbres, setas, nueces de pecán, pescado, jamón, yema de huevo, carne de cordero, hígado, ostras, aves, sardinas o mariscos. Alimentos ricos en hierro son granos enteros, legumbres secas, hígado, carnes, salmón, atún, ostras y la yema de huevo, entre otros.

Fuentes alimentarias de vitamina C son el pimiento rojo y verde, tomate, espinacas, coles de Bruselas, zumos hechos de naranja y limón, kiwi, fresas o melón. Y en cuanto a la vitamina D, aunque se encuentra en algunos alimentos (aceites de hígado de pescado como bacalao, rodaballo, salmón, sardinas, pez gato u otros; leche, huevos…), su principal fuente es el sol. «En función del tipo de piel y sin protección solar, es recomendable tomar el sol entre 10 y 12 minutos al día, suficiente para fabricar la vitamina D que necesitamos, aunque en otoño e invierno es difícil cumplir con este propósito».

2. En la naturaleza también encontramos principios activos que aumentan la resistencia frente a estas agresiones. La micronutriciónconsiste en aportar aquellos nutrientes que puede ayudarnos a reforzar el sistema inmunitario y hacer frente a la llegada del frío en plena forma.

Por ejemplo, los probióticos son esenciales para una modulación inmunitaria adecuada. «La flora microbiana de nuestro intestino es esencial para que generemos una inmunidad adecuada, ya que el intestino contiene el 70% del conjunto de las células inmunitarias de nuestro organismo», explica el doctor Carlos Jarne.

3. También hay plantas como la equinácea, el tomillo o el saúco que refuerzan y estimulan el sistema inmunitario. La equinácea previene infecciones de las vías respiratorias superiores (nariz, garganta, laringe) y ayuda a reducir la duración y la gravedad de los síntomas de la rinitis (secreciones nasales, garganta irritada, congestión, dolor de cabeza, escalofríos…). El tomillo, por su contenido en antioxidantes, tiene efectos antimicrobianos y desinfectantes, y es recomendable en caso de tos, bronquitis o dolores de garganta. El saúco, reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el tratamiento de resfriados, está indicado en el inicio del proceso para combatir la tos y luchar contra la fiebre, gracias a sus micronutrientes antioxidantes. El própolis, utilizado tradicionalmente en herboristería, es conocido también como antibiótico natural por sus propiedades antibacterianas, antivirales y antifúngicas.

 

Fuente: ABC 

 

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